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Dolores, Vladimir y Atrevido

Como muchos sospechabais, la entrada de ayer era una inocentada. ¿Cómo voy a regalar a mi Piratita y a enviarla como un paquete en una caja de cartón?

Lo de Dolores no es completamente cierto pero hubo un momento que podría haberlo sido hace 7 años, concretamente en el verano de 2004. Y es que Dolores es en realidad una hija de Lola.

Cuando Lola era una gatita de poco más de un año nos sorprendió con una barriga cada vez más grande. Y de repente un día que tenía un poco tonto creía que se había llevado un trapo a su caseta… pero no, eran 3 minúsculos gatitos negros.

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Aquí los gatitos ya estaban bastante crecidos

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Atención a la cara de uno de los gatitos en plan: What the hell???

Los estuvo criando todo el verano, y como todos los gatitos según crecían se hacían más trastos y le hacían bien poco caso a su madre, pero eran muy salaos y era super divertido jugar con ellos. Además, según iban creciendo iban siendo cada vez más cariñosos y ya en lugar de seguirme un gato me seguían cuatro.

A finales de verano, en septiembre, yo me tenía que ir de Erasmus a estudiar fuera de España y no me podría ocupar de los gatos. Una mañana de pocos días antes de irme, cuando bajé al jardín a jugar con ellos vi que una de las puertas estaba abierta y que a lo lejos iba un perro corriendo. Lola tenía el pelo erizado y sólo quedaban dos gatitos. Atrevido no estaba.

Me fui, y mis padres quedaron encargados de buscarle una casa a los gatines. Un par de días más tarde otro gatito también desapareció; el jardín es muy grande, y si un perro quiere colarse es fácil encontrar un hueco. Normalmente no entran, pero en este caso debían de haber oído a los gatitos por ahí.

Para el tercero de los gatitos encontramos una dueña que tenía más gatos en su casa y se podía hacer cargo de él. No sé si el gatito que se salvó fue Vladimir o si fue Dolores, yo era la única de mi familia que les distinguía.

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Puede parecer una historia triste, pero al fin y al cabo es “ley de vida” y estoy convencida de que el poco tiempo que vivieron fueron felices. A Lola después de esto la castramos para que no nos trajera nuevos habitantes. Y a Pirata, en cuanto tuvo el primer síntoma de celo también, porque como a ella también la dejamos salir suelta por casa de mis padres, a la mínima que te descuides se quedan preñadas y ya hay suficientes gatitos en el mundo.


Publicado originalmente en https://catsandroids.wordpress.com bajo licencia Creative Commons  CC BY-NC-SA 3.0

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4 comentarios el “Dolores, Vladimir y Atrevido

  1. Tienes razón, es ley de vida, pero eso no evita que a medida que iba leyendo la historia se me encogiera un poquito el corazón… ay, mardito perro!!
    Entonces, que yo me entere (ya ves que llevo unos días espesita)… ¿¿¿no hay gatito negro??? oooooohhhhhhhh……

  2. Si, ley de vida, pero que historia más triste..snif..y yo que pasaba a felicitar el año..ai..en fin..espero que en 2012 haya pocas historias de estas que contar 🙂 un beso!

  3. Me encantan sus nombres! jajaja

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